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Retazos del capitulo #3 (Puñaladas
al Corazón)
Mi
padre era un hombre dependiente de familia humilde, nacido y crecido
en el mismo lugar de mi madre. Perdió a su padre a la edad
de cinco años, criándose sólo con su madre
y cuatro hermanos, los cuales tuvieron muy pocas oportunidades
como todos los niños de esa época.
Cuando
eran pequeños les dio una enfermedad de la cual se les
hizo agua la sangre, y lo más triste, es que no había
fondos económicos para curarlos. La pobreza e ignorancia
de esos tiempos hacían las cosas más difíciles,
en otras palabras, sólo quedaba esperar la muerte. Ninguno
de los cinco hermanos tuvo la oportunidad de estudiar, a tal punto
de no poder leer ni escribir nada, creciendo mi padre, entre montes
y sembríos. Así fue como aprendió a conocer
números entre montones de madera. Para conocerle mejor,
les traeré una anécdota suya de cuando era niño.
El solía decir:
—Recuerdo
los momentos de mi enfermedad, mi madre estaba sola, no tenía
nada para darnos de comer, mucho menos para curar nuestra enfermedad
y lo que hacía era sancochar un huevo de gallina y nos
lo ponía en el centro de la mesa, sostenido en una libra
de sal y a un lado, unas cuantas tortillas de maicillo. Allí,
nos reuníamos los cinco hermanos a juntar la tortilla en
la yema del huevo.
Seguía
mi padre hablando mirando distraídamente a otra parte,
con lágrimas en los ojos; que en su enfermedad, su madre
sólo alcanzaba a comprar pastillas Sulfatiazol, que se
le dan a los pollos cuando tienen catarro, baratas y económicas
de comprar, en el metabolismo humano no son muy efectivas. Contaba
que la sangre se les había echo agua, sus pequeños
cuerpos estaban hinchados, su madre los sacaba al sol esperando
la muerte de sus pequeños, sin dejar de confiar en la misericordia
de Dios. Antes que se tomaran las pastillas, los mandaba a rezar
para que les cayera bien decía ella dándole la mitad
a cada uno no tenía para más.
Así
pasaron los días, las pastillas resultaron efectivas; cuando
ella vio la mejoría en sus hijos, comenzó a vender
los pocos huevos de gallina, para poderles comprar una a cada
uno, así lograron salir de esa. Fueron creciendo días
comiendo y días que no, hasta convertirse en los hombres
de la casa y velar por su madre, que hasta ese momento ya lo había
dado todo por ellos, a estar a su lado y compartir con ella, hasta
el último momento de su vida.
Yo recuerdo muy poco de ella. No tuve la oportunidad de compartir
con la abuela, además, era muy pequeño cuando ella
murió.
Al
poco tiempo después, murió la otra abuela, por parte
de mamá, a la que yo sentí muchísimo pues
era con la que más tiempo compartí.
Así fui creciendo, con los pocos recuerdos que tenía
de ellas. Cuando estaba solo, me gustaba recordar lo que viví
con ellas.
Tengo un bonito recuerdo de la madre de papá.
Dijo
con una sonrisa Ignacio.
De
cuando eran los últimos días de su enfermedad, mi
padre la llevó unos días a la casa de la orilla
del mar, para que se relajara con la brisa fresca, fueron los
únicos días que estuve más cerca de ella,
me gustaba ir acostarme a su cama; era muy cariñosa conmigo,
además, me gustaba tocarle sus brazos y sentir su piel
arrugada y muy suave. Ella me consentía muchísimo
estrechándome contra su pecho. Murió convirtiéndose
en el recuerdo que más anhelo tener.
Antes
de que ella muera, murió uno de sus hijos ahogado en el
mar. Lo extraño de ello es que él sabía nadar
perfectamente y cuando sacaron el cuerpo ya sin vida, la única
explicación que encontraron de su muerte, fue vómito
en la nariz, esa fue la única causa que se cree de su muerte.
En
ese momento él estaba viviendo con nosotros a la orilla
del mar, se había separado con su esposa por problemas
de alcohol, ya que le gustaba tomar muchísimo. Después
de un tiempo de estar viviendo en casa, justo en los días
de su muerte, había discutido con mi padre por una causa
insignificante. Esa tarde de la discusión, él se
fue a casa de unos amigos de los dos, a los cuales también
les gustaba tomar mucho, era Sábado de Gloria, por lo tanto
todos estarían en casa. Como a las tres de la tarde se
fueron a relajar a la orilla del mar, donde estuvieron conversando,
compartiendo un poco, después de un rato los miró
a todos y dijo, que quería darse un baño y tenia
los ojos llenos de lágrimas, quedándose todos extrañados
por su conducta. Diciendo eso, camino a la orilla del agua, la
playa estaba seca, nadie le presto demasiada atención,
todos sabían que era un buen nadador y se confiaron de
eso. Cuando él entró al agua con su ropa puesta,
levantó la mano y dijo adiós, era bastante bromista
y todos creyeron en eso, y siguieron conversando descuidadamente.
De pronto uno de ellos miró al mar y no se veía
nada, sólo las olas elevarse entre el sol que ardía,
le llamó muchísimo la atención y preguntó
a sus amigos si ya había salido del agua, o estaba todavía
en ella, pero nadie lo había visto salir, por lo tant6,
sabían que estaba allí. Comenzaron a preocuparse
y tratar de encontrarlo por alguna parte, tomando en serio el
adiós que él les había dado inicialmente.
Así, se subieron a los árboles de coco para tener
mejor vista al mar, de pronto lo vieron flotar entre las olas,
corrieron todos a rescatarlo, pero su cuerpo ya se hallaba sin
vida…
Con
esto no quiero decir que él se suicidó, no se conoce
las razones, la respuesta que hay, son los restos de vómito
en su nariz, lo demás, sólo Dios y él lo
saben y yo nada más quiero pedir paz para él, donde
quiera que esté; digo esto con respeto a su memoria y su
familia, pero lo que sí es cierto, es que la tragedia debilitó
más la salud de su madre, la cual murió un tiempo
después que él.
Mi padre es un hombre muy fuerte, pero esta vez no pudo ocultarlo
demasiado, se le notaba lo mucho que le afectó la muerte
de su hermano, a lo mejor por no tener la oportunidad de solucionar
los problemas con él, antes de morir.
Recuerdo
ese día, cuando traían a mi tío muerto entre
dos hombres y lo recostaron en una mesa grande que se hallaba
en el interior de la casa, tuve mucho miedo. Fue el primer cuerpo
sin vida que estaba frente a mis ojos, no recuerdo casi nada,
sólo que todos lloraban, pero el más afectado de
esto fue Lucas, se la pasaban juntos todo el tiempo y por las
tardes se ponían a hacer trampas para atrapar cangrejos,
(son unas trampas que las hacían de madera o lámina,
con forma de caja, con un gancho adentro, el cual salía
entre la tabla de encima y la tabla de atrás, sosteniendo
una pequeña tapa del frente, la cual se cerraba cuando
el cangrejo cogía la comida, que esta dentro quedándose
atrapado en ella). A Lucas le gustaba agarrarlos para comer. Ellos
las ponían por las tardes, después las recogían
por la mañana, ya con la presa adentro.
Mi
tío era muy bueno, el único problema que tenía,
era que tomaba muchísimo. Deseo que Dios lo tenga en su
eterno descanso.
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Retazos del capitulo #3 del Libro "Puñaladas
al Corazón"
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