Gente
Playas
Cultura
Opinión
Enlaces
Eventos
Historia
Artículo
Archivos
El Amate
Negocios
Chatroom
Telefonos
Ubicación
Actualidad
Comentario
Americanos
Marzo 2006
Contacténos
Personalidad
Chismeando
r

Puñaladas al Corazón

J. fredis Romero, nació en Usulutan, El Salvador, en el año 1981. Realizó parte de sus estudios en el la escuela Arcos Del Espino. Fue ahí donde dió sus primeros pasos en el arte.

Retazos del capítulo #14 (Puñaladas al Corazón)

Eran las siete de la mañana, la mañana era hermosa y en un día normal; a quien era más difícil encontrar en la cama era a mí, pero no se ve por ninguna parte. Ha esta hora ya les ha dado de comer a los animales. Creo que pensaba mi madre.

—Pero… ¿Dónde está éste niño? Decía mi madre tratando de encontrarme. Mientras caminaba hacia el pequeño cuarto cerrado con carpeta de nylon, y levantó la cortina -que era la puerta-. Y me miró que estaba hecho puño con las manos entre las piernas echado de costado, ella trato de despertarme hablándome pero yo no le respondí, sólo di como señal un pequeño movimiento quedándome en la misma postura.
—¿Hijo qué te pasa? ¿No te sientes bien? Preguntó mamá mientras yo seguía sin responderle, ella se acercó y pasó la mano por mi frente, estaba ardiendo en fiebre.
—Dios santo hijo ¿Por qué no me habías dicho nada? Exclamó mi madre y trató de moverme, yo me quejé muy fuerte diciendo.
—Me duele.
—¿Qué te duele mi amor?
—Todo, me duele todo el cuerpo. Ella trató de calmarme diciendo.
—Ya mi amor, le voy a dar medicina que me lo va a poner bien.
Y salió caminando dirigiéndose a la cocina susurrando para sí misma.
—Esto es muy raro; este niño estuvo jugando y corriendo por todas partes ayer por la tarde y ahora resulta que esta tan mal. En ese momento mi padre estaba desayunando en la cocina y cuando ella entró con cara de preocupada él se le quedó mirando y preguntó.
—¿Qué pasa mujer, por qué tan preocupada?
—Es por Ignacio, estaba perfectamente bien ayer y ahora esta temblando en fiebre.
—No te preocupes los niños son así.
Ella lo miró y siguió haciendo lo suyo. En todo esto yo aproveché para cambiarme de ropa, pues la que tenía estaba manchada de sangre. Asegurándome que nadie la fuera a encontrar, para luego yo mismo ocuparse de ella cuando estuviera mejor.

Sentado Ignacio dejó caer sus manos y se tiró sobre la mesa, no podía seguir narrando y comenzó a llorar, el corazón estaba apunto de explotarle, recordando ese momento cuando su madre frotaba su frente preguntando que era lo que le pasaba y él no podía decir nada por miedo. De pronto levantó la mirada con los ojos rojos llenos de lágrimas y siguió diciendo:

Era tan grande el dolor físico que sentía, pero lo que realmente me mataba, era el miedo a que mi madre fuera a descubrir que mi ropa estaba manchaba de sangre.
Volvió a cambiar la cara de Ignacio y pegó un grito levantando la mesa en donde estaban las máquinas de escribir todo salió volando y dijo contadas sus fresas.
Mierda, ¿por qué me arruinaste la vida?
Y caminó para la pared tratando de clavar las uñas y pegando con las dos manos y la frente en la pared. Todos nos quedamos atónitos por todo el desastre de unos cuantos segundos, mientras él seguía dándose pequeños golpes en la pared y repitiendo la misma palabra diciendo en voz suave.
¿Por qué?, ¿Por qué?
Cuando logró calmarse nos miró a todos y dijo:
Lo siento.
Y salió camino al baño, quedándose ahí por más de una hora. Ese momento lo aprovechamos para levantar lo que quedaba bueno y poder seguir.
Había pasado ya una hora e Ignacio no salía. Nos empezamos a preocupar y fue cuando abrimos la puerta por suerte estaba sin llave. El estaba sentado a la orilla de la bañera con las manos agarrándose la cabeza. Lo tomamos uno de cada mano y lo llevamos a la cama, cuando lo habíamos acostado, dijo.
En ese momento que mi madre se ocupaba de mí, mi padre gritaba a una de mis hermanas amenazándola con castigarla. Fue cuando me di cuenta que no podía cometer el error de decir lo que me había pasado, él no lo entendería y seguro que terminaría echándome la culpa a mí, creía yo en ese momento que hacía bien ocultando pero en sí fue el peor error, esto es algo que nunca debes ocultar.
Terminando de decir esas palabras se quedó profundamente dormido.

Al día siguiente
Todo esto pasó por un lapso de tiempo de tres meses. No sabía nada de mí mismo, mi vida era mantenerme alejado de todos y llorar, lloraba muchísimo en silencio, cuidándome de que nadie me viera. Desde el momento en que fui violado, renuncie en su totalidad a ser niño. Ya no quería vivir ni jugar con mis hermanos mucho menos con los demás niños. Sentía dentro de mí, que no era como ellos, sintiéndome diferente a los demás. Era un montón de sentimientos encontrados los cuales me hacían sentir avergonzado de mí mismo, sucio, sintiendo desprecio por mi cuerpo. No sabía como superar eso y la única salida que creía tener, era quitarme la vida.

Una tarde dije llorando, mirando de rodillas hacia el cielo. En ese momento le pedía a Dios que me quitara la vida, ya no la quería. Me sentía culpable de lo que había pasado y no entendía porque, pidiéndole a Dios que me perdoné, pero ya no quería vivir.
Me mantenía alejado de todos, en sitos que sólo yo conocía, en donde me refugiaba a desahogar mi pena, en esos momentos de tanto dolor, me recostaba en la arena con los brazos extendidos en forma de cruz, miraba al cielo pidiéndole a Dios que por lo menos se deje ver en las nubes.
No sé como lo tomaran ustedes, pero en esos momento de tanto dolor, vacío y soledad, le podía ver en las nubes y miraba que me sonreía. Lo que no logro entender hasta ahora, es que en esos momentos tenía los ojos cerrados pues sólo así podía ver su reflejo en las nubes y con los ojos cerrados me quedaba dormido.

Después de esa desgracia tuve muchos problemas con las relaciones personales, había perdido la confianza a la gente, además, la comunicación con mi padre era malísima; de por sí ya lo era y con lo que pasó era peor. Ya no hablaba con nadie de nada excepto lo necesario, nunca decía nada de mí mismo ni respondía ninguna pregunta referente a mi persona. Mucho menos permitía que mis hermanas o mi madre se ocupen de lo mío. Pues había aprendido hacerlo todo con tan sólo ocho años de edad era ya una persona completamente independiente, cuidando de mis hermanos menores, cuidando de ellos para que no les hiciera falta nada ni les pase lo mismo que me paso a mí, era el temor mas grande que ocupaba mi corazón.
En el fondo de mi, tenía mucho miedo de que les fuera a pasar lo mismo. Además, cuidaba de que nadie fuera a ver mi cuerpo, mamá y mis hermanas la última vez que vieron fue antes de la violación. Des pues de eso, todo para mi era más complicado, hasta para bañarme y para mi mala suerte el baño era a la vista pública.
Por lo de la guerra la economía no lograba ganarle la batalla a la pobreza y lo que tenía que hacer, era bañarme con ropa. Esa las pasaba, pero lo triste para mí era cuando me enfermaba, mi madre me trataba de obligarme a que me quitara por lo menos una parte de ropa, para sobarme el cuerpo con manteca de cerdo o bien sea -cuche- como usted se sienta más cómodo llamarlo, lo importante de esto es que nos estemos entendiendo y que todos estemos en el mismo tren.

Volviendo a lo anterior; pues yo casi siempre le ganaba la pelea a mi madre, porque cuando ella miraba que estaba dispuesto a morir a cambio de no quitarme más que la camisa, ella se acomodaba a mi capricho. Pero en todo esto lo que más me preocupaba, era que mi madre o mis hermanas se ocuparan de mis cosas, no me sentía digno de que ellas me prestaran atención, era yo el que se sentía obligado a convertirse en su esclavo. Por el hecho de sentirme la peor cosa que existía sobre la tierra.
No me gustaba salir a menos que fuera necesario, porque yo creía que cuando caminaba todo mundo me miraba y se burlaban de mí, por todo lo que me había pasado. Sentía como si la gente ya lo supiera. Así vivía la mayor parte de tiempo encerrado, encierro que con el tiempo me trajo muchas complicaciones.

Envíe su comentario sobre estos Retazos del capítulo #14 del Libro "Puñaladas al Corazón" volver21@hotmail.com

** Lea "Puñaladas al Corazón" que está muy interesante. Lo puede ordenar desde la casa editorial y obtendrá mejor precio. www.authorhouse.com o www.barnesandnoble.com Aportemos a la cultura salvadoreña y al misma vez colabora para que nuestro escritor J. Fredis Romero pueda consagrarse como un gran escritor.

© Copyright-2003 Carlos A. Velásquez Blanco