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Atención intipuqueños

Si a usted le gusta pintar, escribir poesías o posee algún talento artístico, por favor envíenos. Lo que usted puede hacer y nosotros se lo vamos a publicar con mucho gusto.

Querido lector; el libro "Puñaladas Al Corazón", cuenta con una segunda parte, y lo que se dispone a leer, es la primera. En el se narra la dramática vida de un joven salvadoreño, quien tuvo que superar todas las situaciones difíciles que se le presentaron, a causa de la Guerra Civil. Además de sufrir los maltratos físicos y psicológicos por parte de su padre para con su hermano mayor Lucas y toda la familia. A la edad de siete años, nuestro protagonista sufrió la tragedia más grande, la cual le cambió la vida para siempre. Tragedia que usted descubrirá a través de las páginas que recorra. Sólo me queda decirle gracias por acompañarme en este primer trabajo y que disfrute el libro.

Lea este libro que está muy interesante. Lo puede ordenar desde la casa editorial y obtendrá mejor precio. www.authorhouse.com o www.barnesandnoble.com Aportemos a la cultura salvadoreña y al misma vez colabora para que nuestro escritor J. Fredis Romero pueda consagrarse como un gran escritor.

J. fredis Romero, nació en Usulutan, El Salvador, en el año 1981. Realizó parte de sus estudios en el la escuela Arcos Del Espino. Fue ahí donde dió sus primeros pasos en el arte.

Visite la página de J. Fredis Romero Clic

Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #16 )

Hemos entrado a los próximos cuatro años de los trece a los diecisiete, los cuales fueron mucho más complicados que los anteriores, pues las responsabilidades crecieron. Pero antes de seguir, hablaré un poco mas, de los años de estudios que no fueron muchos.

Comencé la escuela a los ocho años y en ese entonces la familia pasaba por momentos críticos económicamente hablando, por lo tanto, tuve que trabajar junto a mi padres y mis hermanos. Con todo eso las cosas para mí eran mucho más difíciles, pues era yo el único varón con el que mis padres contaban a pesar de mi edad, él decía que le servía de mucho y eso significaba truncar mis estudios. Muchas veces trabajaba medio tiempo y regresaba corriendo a la casa me cambiaba y me iba por la tarde a la escuela.

Lea capítulo #16 Clic

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #15)

Los años vinieron y yo con cada uno que pasaba sentía que las confusiones eran peores. Empecé a dudar de lo que me gustaba como hombre, pensaba que por la violación, ya no sería un hombre normal, como si realmente eso fuera lo que compone la existencia varonil. Ese triste evento, me trajo miedo de que me fuera a convertir en homosexual por todas las críticas que escuchaba de la gente, decían que cuando a un hombre lo violan por ley tiene que ser gay. Además, cuando escuchaba todo lo que la gente pensaba de este tipo de personas y lo que más me llenaba de miedo era ver que los trataban como basura, les faltaban el respeto, los humillaban, los miraban como lo peor que hay sobre la tierra, condenándolos a la nada y eso a mí me destrozaba el alma y no sabía que pensar de mí mismo.

Todo eso me llevó a un aislamiento mucho peor del que ya tenía, si antes de lo sucedido tenía dos candados, con esto me había puesto cuatro más automáticamente. En el fondo sentía que debía pedir ayuda, el problema era. ¿A quién? Si de este tipo de cosas ni al párroco del pueblo se le podía preguntar, pues me condenaba antes de aclarar el asunto y lo que menos necesitaba eran más condenas de las que ya me había puesto yo mismo. Así fui acumulando dudas, preguntas sin respuestas, las que cuando vinieron a explotar fue para ya no tener remedio, pero esto lo veremos más adelante.

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #14)

Eran las siete de la mañana, la mañana era hermosa y en un día normal; a quien era más difícil encontrar en la cama era a mí, pero no se ve por ninguna parte. Ha esta hora ya les ha dado de comer a los animales. Creo que pensaba mi madre.

—Pero… ¿Dónde está éste niño? Decía mi madre tratando de encontrarme. Mientras caminaba hacia el pequeño cuarto cerrado con carpeta de nylon, y levantó la cortina -que era la puerta-. Y me miró que estaba hecho puño con las manos entre las piernas echado de costado, ella trato de despertarme hablándome pero yo no le respondí, sólo di como señal un pequeño movimiento quedándome en la misma postura.

Lea capítulo #14 Clic

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #13)

Ahora tendremos los siguientes años, de los siete a los doce: estos fueron los años más difíciles que he tenido, porque en ellos fue en donde se marcó la memoria más inolvidable de mi vida.

Dijo Ignacio comiéndose las uñas nerviosamente, quedándose en silencio por unos segundos.

Los califico como los más difíciles no tanto por el trabajo ni el sufrimiento que pasé, más bien por todas las confusiones que tuve que pasar acusa de la desgracia que me trajo la vida en esa etapa de la vida.

He narrado parte de mi vida sin dejar de dudar ni por un instante, en dar continuidad a esta historia. Ya que con el paso de los años no he podido vencer el miedo de decirlo y lo más difícil para mí, ha sido entender que todo lo que sucedió, nada fue mi culpa. A pesar de la ayuda psicológica que he tenido no deja de ser la parte más difícil y penosa de mi vida para mí.
No es por todo lo que me pasó, es más bien por todos los que tengan la oportunidad de leer esto, y les permita conocer y entender la realidad que viven otros seres; lo digo por este secreto que no conocían, el cual por poco llega a quitarme la vida. Pero he tomado la decisión de ya no más silencio, ya no más culparme a mí mismo por un crimen que no cometí.
Seguiré escuchando la voz del corazón que me dice que debo de continuar a pesar de todo.

Lea capítulo #13 Clic

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #12)

Como siempre lo que nunca deja de pasar y llegar son los años. A pesar de los golpes que nos daba la vida, yo seguía alimentando mis sueños y mis hermanos los suyos. Ya sólo quedábamos unos pocos cuando Marisela se escapó con un hombre que apenas había conocido.

Este hombre, llegó a trabajar para una persona que tenía un terreno en la playa. Habían venido a construir unas ramadas días antes de la Semana Santa, y entre todos ellos, había un muchacho muy humilde, que hablaba de muchas cosas que tenía, como televisores, aparatos, cosas que nosotros no conocíamos y nos llamaba mucho la atención, por no tenerlas y al escucharlo se nos despertó un interés incontrolable y así fue como Cristina y yo nos pusieron de acuerdo para convencer a Marisela que se escapara con él, sin saber si él, estaba o no enamorado de ella. La cosa es que hicimos todo lo posible para convencerla.

Lea capítulo #12 Clic

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #11)

Como siempre lo que nunca deja de pasar y llegar son los años. A pesar de los golpes que nos daba la vida, yo seguía alimentando mis sueños y mis hermanos los suyos. Ya sólo quedábamos unos pocos cuando Marisela se escapó con un hombre que apenas había conocido.

Este hombre, llegó a trabajar para una persona que tenía un terreno en la playa. Habían venido a construir unas ramadas días antes de la Semana Santa, y entre todos ellos, había un muchacho muy humilde, que hablaba de muchas cosas que tenía, como televisores, aparatos, cosas que nosotros no conocíamos y nos llamaba mucho la atención, por no tenerlas y al escucharlo se nos despertó un interés incontrolable y así fue como Cristina y yo nos pusieron de acuerdo para convencer a Marisela que se escapara con él, sin saber si él, estaba o no enamorado de ella. La cosa es que hicimos todo lo posible para convencerla.

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #10)

Ha amanecido otra vez, a pesar de estar un poco frío, la mañana no deja de ser hermosa. Mientras yo, sigo trayendo recuerdos de toda mí vida a mi memoria, como si los estuviera mirando en este mismo momento. Ahora que puedo verlo desde aquí arriba, veo todo en su mayor parte bonito, aunque en ese momento fueron los tragos más amargos que había bebido junto a mis hermanos.
No puedo apartar de mi mente los rostros de Cristina y Marisela, rojos y sudados por el sol. En sus rostros se podía apreciar la tierra del polvo que se levantaba al labrar la tierra limpiando los sembríos de la mala hierba. Sólo nos mirábamos unos a otros, reflejando una profunda tristeza al ver por todo lo que estábamos pasando, la pobreza y además, nuestros padres a punto de separarse. Todo eso nos hacía la vida mucho más difícil. Así, fue pasando el tiempo hasta que la cosecha comenzó a madurar. Ahí se volvieron las cosas un poco más duras, porque había que recoger la cosecha y las maneras de hacerlo eran muy especiales; ahí, sólo se podían recoger con caballos o bestias como les solemos llamar, ya que era un lugar muy alejado en el centro de las montañas y la guerra apenas había finalizado, todo estaba destruido, la gente comenzaba a reparar las calles y los pocos caminos que quedaban...

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #9)

En el año 1993. Había cumplido doce años. Al menos ya la paz estaba firmada y se podía tener un poco más de tranquilidad, al menos en ese punto, aunque el drama continuaba y esta vez peor. Se soltó una ola de ladrones insoportable, todos los que habían salido de la guerra y no tenían nada que hacer, se ocupaban en ese tipo de actividades, ya que al menos en la guerra comían gratis pero ya fuera de ella tenían que trabajar y no estaban muy acostumbrados a valerse por ellos mismos.
De sólo ver como había quedado el país de destruido se podía sentir impotencia de reconstruirlo, los puentes derribados, las calles parecían ríos sin agua. Comenzaron a correr unos cuantos y viejos buses, los que casi siempre terminaban en los abismos con un montón de gente muerta y para agravarla eran asaltados por ladrones que dejaban a la gente sin nada; las cosas estaban peor, al menos en la guerra había más respeto ¡pero estos estaban prácticamente fuera de control!

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #7 & 8)

Luego vinieron los problemas por la escuela. Mi madre luchaba porque fuéramos a estudiar, pero mi padre se oponía rotundamente. Ella se las arreglaba de alguna manera para que pudiéramos asistir, por lo menos al que él no se lo llevara al trabajo. Así fue como yo pude terminar el tercer grado de primaria. Fueron tres años de mucho sacrificio, en los cuales casi no aprendí nada, puesto que en todo el año iba un máximo de dos meses, el resto las maestras se las arreglaban para enviarme las tareas a casa con mis hermanas mayores. Las maestras hacían todo lo que estaba a su alcance para que yo aprendiera.
A veces me mandaban las clases que perdía y las del día siguiente por si acaso, y yo después del trabajo cansado hacía lo que podía, enviándoles las tareas con mis hermanos que sí podían asistir a clase.

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #6)

En 1989, Lucas comenzó a enfermarse sin dejar de recibir los maltratos de mi padre. Una vez hubo un problema muy grande, no recuerdo exactamente lo que ocurrió.

Dijo Ignacio quedándose en silencio, tratando de recordar algo sin poder lograrlo, diciendo luego:

Sólo recuerdo que mi padre le pegó en la cabeza a Carolina con un hierro, haciéndola sangrar. En ese momento mi madre nos agarró a todos y fuimos corriendo hacia la cocina, siguiéndonos él detrás, con machete amenazador en mano, dejándonos encerrados sin poder salir, arrimados a un granero de maíz, cuando él tiró el filazo, pegó en el granero haciéndole un hueco. En ese momento todos los niños gritamos, éramos pequeños, no podíamos defendernos. Fue tan grande el impacto que no recuerdo exactamente lo que pasó después.

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #4 & 5)

En ese entonces la guerra estaba en su momento más complicado, habían puesto toque de queda, desde las ocho de la noche, hasta las seis de la mañana del día siguiente. Mis padres vivían a la orilla del mar y la abuela a dos horas de distancia y para llegar a su casa tenía que caminar muchísimo. La única solución que mi padre encontró, fue ir y hablar con ellos acerca de lo que había pasado (la muerte de su madre) por lo tanto necesitaba recorrer el camino varias veces en la noche. Por suerte entendieron la situación, poniendo sus propias condiciones las cuales papá debería acatar para no correr peligro de muerte.
Así pasaron mis padres esos tristes días, ¡únicamente les quedaba enfrentar la vida, pues ya sólo quedaban los dos y muchos de sus familiares habían perecido en la guerra, siendo momentos muy difíciles para la pareja, ya que los dos perdieron sus madres al mismo tiempo y no les quedaba más que seguir por la vida, aceptando así, las leyes del destino!

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #3)

Mi padre era un hombre dependiente de familia humilde, nacido y crecido en el mismo lugar de mi madre. Perdió a su padre a la edad de cinco años, criándose sólo con su madre y cuatro hermanos, los cuales tuvieron muy pocas oportunidades como todos los niños de esa época.

Cuando eran pequeños les dio una enfermedad de la cual se les hizo agua la sangre, y lo más triste, es que no había fondos económicos para curarlos. La pobreza e ignorancia de esos tiempos hacían las cosas más difíciles, en otras palabras, sólo quedaba esperar la muerte. Ninguno de los cinco hermanos tuvo la oportunidad de estudiar, a tal punto de no poder leer ni escribir nada, creciendo mi padre, entre montes y sembríos. Así fue como aprendió a conocer números entre montones de madera. Para conocerle mejor, les traeré una anécdota suya de cuando era niño. El solía decir:

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #2)

Estaba sentado Lucas a la orilla del mar mirando las olas elevarse en la frescura de esa tarde de viernes; había cumplido catorce años, los que sin lugar a duda le habían afectado mucho por las malas experiencias que a su corta edad había tenido. Todo esto lo iba haciendo más rebelde. Contestaba mal a mi padre cuando él le exigía cosas, lo que provocaba el maltrato físico y psicológico pues éste lo golpeaba como a un animal dejándolo casi muerto. Mientras mi padre más lo maltrataba, Lucas más rebelde se volvía. Mi madre sufría muchísimo por todo el maltrato que Lucas recibía. Todo había comenzado hacía mucho tiempo, desde que vivíamos en Cabañas, seguido por todos los lugares que radicamos. Lea capítulo #2 Clic

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Puñaladas al Corazón (Retazos del capítulo #1)

Son las ocho de la noche, nueve de junio del 2005. El día va perdiendo los últimos rayos de sol. Pronto la oscuridad reinará sobre el horizonte que me cobija, pese a esta penumbra, la tarde se va convirtiendo en una de las más hermosas de mi vida. Porque marca un antes y un después de todo lo que he vivido.

Decía Juan Ignacio, sentado en una silla en el balcón de su apartamento, mirando el sol ocultarse por las colinas de los verdes árboles. Sintiendo un poco de frío decide pasar a su recamara y por casualidad se ve frente al espejo, al cual nunca le había prestado atención en días anteriores, pero esta vez, todo es diferente. De pie y sin camisa al ver el reflejo de su cuerpo desnudo frente al espejo, decidió volver y prestarle más atención. Suavemente pasó su mano por sus mejillas y se dijo a sí mismo:

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