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En
la capital de Puerto Príncipe en estos momentos la población
claman por agua, comida, ropa, medicina y techo.
Aunque,
en la actualidad un sinnúmero de países se han
solidarizado con la catástrofe; hay varios aviones y
barcos con toneladas de ayuda. Empero, esa asistencia no está
llegando a los miles de damnificados que se han tirado a las
calles a delinquir buscando comida y agua, pese a que, algunos
de ellos han perdido la vida por causa de los policías
que tratan de controlar el estado de anarquía, disparando
a quema ropa a seres humanos que tienen hambre.
Llamemos
a las cosas por su verdadero nombre. Los millones de dólares
que el mundo rico destina ahora a Haití no borran la
responsabilidad de ese mundo en el origen de la tragedia: imponer
unas políticas económicas inaceptables y dañinas,
además de inútiles. Por no hablar del histórico
abandono de Haití por Francia o Estados Unidos.
El
terremoto en Haití fue desastroso por la infraestructura
de esa nación y las condiciones infrahumanas que vivian
sus pobladores. No obstante, los países del primer mundo
sabían de su condición.
Es una realidad, a los negros los siguen tratando como ciudadanos
de quinta categoría por la simple razón de poseer
una peculiaridad que ellos o ellas no escogieron; el color de
su piel negra y Haití es un ejemplo.
Increíble, que las naciones industrializadas
hoy que ha sucedido una catástrofe en el país
más pobre del hemisferio occidental; que dejó
miles y miles de muertos, organizan una cumbre mundial en Canadá
para poder reconstruir de nuevo a Puerto Príncipe.
Hoy
pregunto ¿Tiene que suceder
un cataclismo y morir miles de personas para que los países
más ricos del mundo auxilien a los más pobres?
¿Por
qué no emprendemos una campaña internacional donde
cada ciudadano del mundo adopte a un niño haitiano enviándole
no sólo ayuda económica y material, sino también
muestras de afecto, de cariño y de amor?
El
pueblo de Haití está sufriendo una crisis apocalíptica
después de un devastador seísmo que dejó
más de 150 mil muertos hasta este momento, más
de 400 mil heridos y 3 millones de damnificados, según
la ONU.
Por tal razón, los haitianos necesitan nuestra ayuda
para salir de esa indigencia que están viviendo en la
actualidad. |