Sábado 22 de enero de 2022

Columna / enero 17, 2021 / Tiempo de lectura 5 minutos, 1 segundos

Que en esta campaña existan propuestas realizables y no desfile de mentiras

Escrito por : Joaquín W. Chávez
publicado hace 1 año

Menos mal que todo lo prometido en las campañas electorales luego, pasado algún tiempo, permanece en el cajón del olvido y nunca más se vuelve a hablar de lo prometido porque como decía el difunto líder soviético Nikita Krusche: los políticos son iguales en todas partes. Prometen construir un puente donde no hay río.

Sabemos muy bien, que el papel todo lo aguanta y que las promesas electorales son casi infinitas con tal de lograr el apoyo del ciudadano que durante tres años pagará las canciones a base de impuestos y más impuestos cuando se le había prometido bajarlos, en Intipucá tenemos la tasa municipal por poste como ejemplo de ello.

Todo se perdona y casi todo se olvida cuando se acercan las fechas mágicas de las elecciones y los gobernantes vuelven a sacar las más fundadas promesas. Comienzan las obras en la ciudad, comienzan las visitas, las palmadas en la espalda, los buenos días con cierto soniquete a parecer los mejores, la propaganda se hace un día sí y otro también, las propuestas, aunque sean imposibles inundan los plenos y circulan por la ciudadanía como algo normal.

La máquina de la mentira comienza a vomitar y miles de ellas, comienzan su andadura partidista haciendo doctrina de todo lo bien realizado durante estos tres años, y de lo malo que nadie se acuerde por qué todo es chambres y difamaciones. Así, el boca a boca, las redes sociales Facebook, youtube, whatsapp, se llenan de eslóganes y, de nuevo, a todos los que tienen muchos intereses en seguir en sus sillones y con sus buenos sueldos se les ve con un brillo especial repartiendo sonrisas, láminas, canasta de víveres, dinero, prometiendo todo; eso si, con dinero de la Alcaldía. 

El ciudadano ya sabe de antemano que le van a volver a engañar unos y otros o todos, pero debería soltarse un poco de ese fanatismo y constituirse como un agente fiscalizador de las promesas. Muchas veces la ciudadanía se convierte en cómplice con su silencio, su apatía y hasta complacencia. Muchos de los que aplaudieron al actual alcalde en el debate donde prometió no endeudar la alcaldía fueron los mismos que lo aplaudieron el día que se firmó el crédito o también los mismos que aplaudieron cuando dijo que donaría el salario y luego también aplaudieron cuando su salario subió a $5,500.

Saben muy bien los políticos que nadie les va a pedir responsabilidades de todo lo prometido. Saben muy bien que aunque pierdan siempre ganan. Nunca he visto decir a un partido que ha perdido porque lo ha hecho muy mal, siempre hay escusas para el que pierde y siempre gana el que promete y luego no cumple. No pasa nada, todo va seguir igual; No hay contrición de corazón y mucho menos del alma. Los parroquianos, los convencidos, los seguidores fieles perdonarán hasta el infinito.

¿Acaso alguien con sentido común es capaz de prometer un cementerio en dos semanas? Mucho sabíamos que esa promesa no se iba a cumplir porque es casi ridículo, sin embargo el edil la mantuvo durante todo 2019 y 2020. Esto es algo que solamente se le ocurre al que asó la manteca. Pero no pasa nada, todo sigue muy parecido es más se premia al o a la que es capaz de disparar más alto o más bajo, es igual los votos están contados y los fieles acudirán a misa cuando toquen las campanas de nuevo.

La mayoría sabíamos que los cabildos abiertos y las rendiciones de Cuentas prometidas en la campaña por el actual alcalde no se iba a realizar en esta legislatura pero ¿Acaso importa eso algo? Ya se hará cuando se prometa por segunda o tercera vez o cuando el poder dictamine. ¿Alguien ha levantado su voz? ¿Alguien recibirá el castigo en las urnas por engañar al pueblo?

Alan Moore decía que los artistas mienten para decir la verdad mientras que los políticos mienten para ocultarla. Y es eso sencillamente lo que han ido haciendo durante estos años de democracia los partidos gobernantes de la ciudad que nos han ido mintiendo para ocultar su incapacidad a la hora de cumplir sus promesas electorales. Pero son tan malas personas que para seguir engañándonos y recaudando siempre más automáticamente suben el valor catastral de los inmuebles con lo que siempre hemos ido, año tras año, pagando más por nuestras propiedades. En definitiva nos engañan como a bobos y como bobos les seguimos votando.

El contrato que firman con los ciudadanos cuando nos presentan su programa electoral es como papel mojado al día siguiente de conseguir el gobierno municipal de tal manera que parece razonable las palabras de Bernard M. Baruch cuando dice: Vota a aquel que prometa menos porque será el que menos te decepcione. (por no decir te engañe) Es triste pero es verdadero. Es triste porque los partidos políticos han sido capaces de convertir a los ciudadanos en fieles seguidores y defensores de lo que hagan sea bueno, malo o nulo con ciega obediencia. Es verdadero porque hay, en nuestra ciudad, miles de promesas electorales que esperan como a Lázaro que una voz le diga levántate y anda.


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